HISTORIA DEL TABACO EN REPÚBLICA DOMINICANA


 

Transcurridos más de 500 años desde que los europeos conocieron el Tabaco en América, República Dominicana se siente orgullosa de producir uno de los mejores y más sanos tabacos del mundo. El tabaco dominicano y sus productos derivados, ocupan un sitial preponderante por su incuestionable calidad que le ha otorgado gran reconocimiento internacional de parte de naciones y consumidores, hecho que constituye un orgullo para nuestra nación.

Los expertos en vegetales han determinado que el centro del origen del tabaco se sitúa en la zona andina entre Perú y Ecuador. Los primeros cultivos debieron de tener lugar entre cinco mil y tres mil años a.C. Cuando se coloniza América, el consumo estaba extendido por todo el continente. Fumar (inhalar y exhalar el humo del tabaco) era una de las muchas variedades de consumo en América del Sur. Además de fumarse, el tabaco se aspiraba por la nariz, se masticaba, se comía, se bebía, se untaba sobre el cuerpo, se usaba en gotas en los ojos y se usaba en enemas. Se usaba en ritos como soplarlo sobre el rostro de guerreros antes de la lucha, se esparcía en campos antes de sembrar, se ofrecía a los dioses, se derramaba sobre las mujeres antes de una relación sexual, y tanto hombres como mujeres lo utilizaba como narcótico.

El tabaco fue conocido por los europeos en 1492 con ocasión de la llegada de Cristóbal Colón y sus expedicionarios. Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, compañeros de Cristóbal Colón, fueron los primeros europeos en conocer su existencia. Rodrigo, a su vuelta a España, fue encarcelado por la Inquisición acusado de brujería, ya que solo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca.

Por orden de Felipe II, Hernández de Boncalo, cronista e historiador de las Indias, fue quien llevó las primeras semillas de tabaco que llegaron a Europa en 1559. Estas semillas fueron plantadas en tierras situadas alrededor de Toledo, en una zona llamada los Cigarrales porque solían ser invadidas por plagas de cigarra. Allí se inició el cultivo de tabaco en Europa y, por este motivo, algunos historiadores sostienen que el nombre de cigarro proviene de esta circunstancia.

Su extensión por el continente europeo fue gracias al embajador francés en Portugal Jean Nicot (1530-1600), en su honor Linneo introduce la denominación "Nicotiana" en su clasificación de Botánica. Este lo introdujo en su forma aspirada (rapé) y la popularizó al, supuestamente, «curar» a Catalina de Médicis (esposa de Enrique II) de unas migrañas, por lo que se le denominó hierba de la reina, Catalinaria Nuduca y hierba del embajador.

Para 1531, los españoles sembraban tabaco en la isla para fines comerciales; de hecho es el primer lugar del mundo donde se empieza, destacando que los aborígenes utilizaban el producto como moneda.

El auge de Republica Dominicana en la siembra de tabaco inicia a partir del 1870, con la llegada de grandes inversionistas de capital, atraídos en ese momento por las plantaciones de caña de azúcar en las regiones este y sur del país. Sin embargo, encontraron un excelente potencial de cultivo para el tabaco en la región norte. Ya para 1907 el país contaba con más de 87 tabaquerías y 25 cigarrerías.

Para finales de la década del 1960 se establecieron las principales fábricas de marcas extranjeras en el país, todo ello trajo nuevas tecnologías y conocimientos para la fabricación de puros, y mirando en retrospectiva, es justo y oportuno señalar, que la entrada de todas esas fábricas hizo "despertar" a la industria tabaquera nacional, ya que visualizaron el potencial de la calidad del puro dominicano en los mercados extranjeros y la creación de un mercado en el país.

En cuanto a la exportación de puros, la República Dominicana no era un exportador importante en el 1966. Es con el triunfo de la revolución cubana y establecimiento del régimen comunista de Cuba, que se establecen en el 1970 las más importantes marcas de cigarros, y con ello crean una nueva mística en su producción, con nuevas mezclas de tabacos, capas y capotes extranjeras y un riguroso control de calidad. Así como, una variedad de vitolas y el establecimiento de un nuevo concepto en el mercadeo de tabacos finos.

Lo más impresionante que se puede mostrar es, que si tomamos en cuenta que para la década de los 70 nuestro país casi no exportaba nada de tabacos y que, para el año 1994, o sea, solamente veinticuatro años después, la República Dominicana se convertía en el mayor exportador del mundo de cigarros hechos a mano: (90) noventa millones de unidades frente a (55) cincuenta y cinco millones de Cuba. Para el 2009 exportamos cerca de trescientos cincuenta millones de unidades, por lejos el mayor productor de tabacos del mundo.

Nuestro país sembró tabaco 50 años antes que Cuba lo hiciera. Sin embargo, no podemos negar que hasta hace algunos años Cuba había estado delante en la confección de cigarros a mano. De hecho, debemos gran parte de nuestro éxito a la introducción de su semilla de tabaco “Piloto Cubano” en el año 1962 y con esto producir sus hojas con la misma calidad cubana, en un momento histórico que Cuba pedía participación en el mercado internacional y sobre todo el norteamericano.

Aprovechando la introducción de la variedad Piloto Cubano en el país y su inicio de exportación en el mercado norteamericano desde Republica Dominicana, contribuyó a dar vida y conocimiento al tabaco de Olor Dominicano, porque los fabricantes descubrieron la gran capacidad de liga de estos tabacos, la armonía y complementación que existe entre sus sabores, aromas y combustión. Fue de esta manera como firmas internacionales de trascendencia como la General Cigar Company vinieron a establecerse al país, convirtiéndolo en uno de los mejores productores y exportadores de cigarros de la más alta calidad del mundo.

El consumo del tabaco está íntimamente ligado a la imagen del producto, la cual es creada, sostenida y reforzada por su publicidad en sus múltiples formas. Ha esto debemos sumarle que entre los particulares de este cultivo está la de sintetizar la nicotina, alcaloide que al quemar las hojas se desprende como humo, que al ser inhalado proporciona una sensación placentera y agradable para el fumador.

Hoy en día, el tabaco no es solo un país o región, los master blenders de las diferentes marcas de cigarros buscan hojas de tabaco de todas partes del mundo para lograr la más fina combinación de sabores y placeres, razón principal donde podemos lograr encontrar las diferencias entre palabras Cigarro y Puro.

Actualmente dicho consumo está pasando por un muy buen momento, acontecimiento que en gran medida se ha debido a las impresionantes campañas publicitarias llevadas a cabo por revistas propias del sector. De igual forma en el mercado existen revistas especializadas que contienen artículos de fondo sobre la producción tabaquera en el mercado; comentarios y recomendaciones sobre cigarros, a los que les otorgan puntuaciones como valor para determinar el nivel de fumada.

A esto se suma toda una constelación de personas de categoría, clase y buen gusto, que han hecho del fumar cigarros un placer que produce satisfacción al gusto, pero además inspira respeto y admiración hacia el consumidor.

Así que, siéntese en su mejor sillón, encienda un buen cigarro dominicano, acompañado de su bebida favorita, y disfrute de todos los años de historia y calidad que nos sitúa como uno de los países que mejor tabaco produce en el mundo. Y es que nada puede ser más cierto que degustar un buen cigarro es “más que un placer, un estilo de vida”.